Los científicos opinan sobre la validez de estos test que pretenden identificar el hemisferio predominante en el procesamiento cognitivo y, a partir de ahí, inferir rasgos de personalidad.
Son entretenidos, curiosos y es raro que alguien no haya hecho nunca alguno. Pero ¿tienen algo de cierto? ¿Existe alguna relación estadística, aunque sea débil, entre los resultados y las descripciones que ofrecen?
Lo cierto es que con estos test ocurre lo mismo que con la mayoría de las frases enlatadas de la psicología de bolsillo que nos inunda en redes sociales. Parten de creencias muy arraigadas en la historia, contienen una pequeña base real, pero excesivamente simplificada, y juegan con las coincidencias y la estadística para autovalidarse. Rara vez sobreviven a un análisis mínimamente exhaustivo.
Aunque pueda existir cierta tendencia a utilizar más unas redes neuronales u otras en función del tipo de tarea, no hay una división exacta entre hemisferios ni un uso exclusivo en cada persona. Siempre se utilizan ambos hemisferios, en mayor o menor medida, y no existe una zona fija e inamovible asignada a cada actividad cerebral. Así que, aunque puedan encontrarse algunas asociaciones, no son más sólidas que otras que podríamos hacer por simple observación, como relacionar la preferencia por determinados colores con un estado de ánimo más animado o más apagado.
Podemos suponer, por ejemplo, que las personas más tristes prefieran colores fríos y que las más alegres se inclinen por tonos cálidos. Pero no podemos establecer una relación de causalidad ni de inferencia mutua: no podemos decir que su carácter les lleve a elegir esos colores, ni que elegir esos colores defina su carácter, ni mucho menos asumir que exponiéndoles a unos u otros vayamos a modificarlo. De hecho, hablar de personas “alegres” o “depresivas” ya es, de por sí, una simplificación extrema que no permite abarcar la complejidad real de una persona.
Pero como juego, como curiosidad… yo seguiré probándolos, riéndome cuando siento que aciertan y frustrándome cuando no me gusta el resultado.
¿Y tú? ¿Eres de los pocos que nunca ha probado uno?
