Invalidación emocional

La negación disfrazada de consuelo

En el camino de sanar, una de las piedras con las que más veces tropezamos es la invalidación emocional. No siempre por maldad, muchas veces por ignorancia, las personas a nuestro alrededor repiten frases que suenan amables, incluso esperanzadoras, pero que en realidad silencian lo que sentimos. En El Otro Rebaño las llamamos frases con buen marketing y mal contenido. Esas que parecen consolar, pero acaban generando culpa, confusión o desconexión.

Cuando la tristeza molesta: “Anímate”, “Podría ser peor”, “Mira el lado bueno”

Estas frases suelen aparecer cuando estamos atravesando un duelo, una pérdida, una ruptura o simplemente un bajón. Suenan bienintencionadas, pero tras ellas hay un mensaje implícito: No quiero ver tu tristeza, prefiero que sonrías. El problema es que nos invitan a pasar por alto un proceso necesario para sanar: sentir.

A veces incluso pueden ser más tajantes y prohibitivas: “no llores más, ya está” Incluso alguna vez en un entierro he oído decir: “No llores más que te vas a poner mala”. Si no nos podemos desahogar en el mismo velatorio ya me dirás cuándo es el momento adecuado para llorar, y por otro lado, ¿conoces a alguien que haya enfermado por llorar?
Pueden sonar muy frustrantes porque reprimen e invalidan en el momento en el que menos paciencia tenemos para ser comprensivos, pero no olvides que esa necesidad de acallar tus sentimientos habla de la incapacidad de esa persona para procesarlos, no de tu derecho a expresarlos.

Consejo para responder:

  • “Gracias, pero ahora mismo necesito poder estar triste sin sentirme culpable por ello.”
  • “Estoy en proceso, no necesito animarme, necesito sostenerme.”
  • O simplemente ignóralo y sigue llorando cuanto necesites, si puede ser junto a alguien que sea capaz de sostenerlo.

Cuando la ansiedad se disfraza de exageración: “No deberías reaccionar así”, “No es para tanto”, “Estás exagerando”, “Relájate”.

La ansiedad rara vez es visible. Muchas veces las personas no entienden por qué algo nos provoca tanta inquietud, y en lugar de escuchar, minimizan. Estas frases pueden hacer que dudemos de lo que sentimos, como si estuviéramos sobreactuando. Algunas incluso pueden aumentar el malestar al sentir que “no deberíamos estar tan nerviosos” y sobre pensar y preocuparnos aún más por nuestro estado.

Consejo para responder:

  • “Puede que no lo veas igual, pero para mí ahora mismo es importante.”
  • “Estoy aprendiendo a gestionar esto, no necesito que lo reduzcas.”

Cuando la rabia incomoda: “No te enfades”, “No es para ponerse así”, “Tienes que perdonar”

El enfado es una emoción muy mal vista, especialmente si viene de personas que han aprendido a tragárselo. Pero el enfado también es información, una alerta de que algo no está bien. Silenciarlo con moralinas no ayuda.

Aquí también se utiliza mucho lo de: Relájate… que es algo que se ha podido comprobar científicamente que ha relajado exactamente a 0 personas en toda la historia de la humanidad. Incluso está el nivel PRO, en el que te dicen; “sé que no te gusta que te lo diga porque te pone más nerviosa, pero deberías tranquilizarte”, como si los sinónimos o las aclaraciones-justificaciones fueran a convertir una frase invalidante en la solución a tu “problema”, porque así es como se suelen interpretar las expresiones emocionales negativas, como un problema. Menos mal que las Ovejas negras ya estamos acostumbradas a que nos etiqueten de problemáticas.

No hace falta pensar en situaciones de adultos, piensa cuantas veces has oído o tú mism@ has dicho a un niño: “no te enfades”. Puede parecer una tontería, pero yo siempre intento cambiar eso por: “Puedes enfadarte, y lo entiendo, pero no puedes… ” Porque una cosa es permitir la emoción y otra muy diferente usarla para justificar una mala conducta, puedes enfadarte, pero no gritar, faltar al respeto, pegar… y eso vale también para los adultos.

Consejo para responder:

  • “Estoy enfadada, y eso no significa que no pueda tener razón.”
  • “Estoy procesando lo que siento, no necesito que me digas cómo debería reaccionar.”

Cuando la tristeza profunda o la depresión se maquillan: “Todo pasa”, “El tiempo lo cura todo”, “Tú puedes con esto”

Estas frases parecen alentadoras, pero pueden sentirse vacías o incluso culpabilizadoras, al no conseguir encontrarte bien parece que es una elección personal estar mal y que es “sólo cuestión de querer” superar ese estado. Especialmente cuando estamos tan bajos que ni siquiera creemos en nuestra propia fuerza.

El tiempo no es el que cura, si durante ese tiempo no nos permitimos sentir, no interiorizamos lo ocurrido y no acudimos a las herramientas necesarias, las tengamos nosotros o tengamos que buscarlas, las cosas no van a desaparecer ni curarse sin más. Claro que el dolor disminuye, pero también requiere de un proceso activo que empieza por permitirte sentirte mal.

Qué serían de las rupturas sin un Pablo Alboran con el que llorar a moco tendido por lo que podría haber sido si hubieras querido… ya llegará el momento de escuchar a Nathy Peluso y sentirse una mafiosa.

Consejo para responder:

  • “Quizá pase, pero ahora mismo me duele y eso también necesita ser visto.”
  • “No necesito que me recuerdes que soy fuerte, necesito que me acompañes sin exigirme.”

Entonces, ¿qué hacer cuando te lanzan una de estas frases?

  1. Respirar antes de reaccionar: No todas las personas tienen las herramientas para acompañar emocionalmente. Recordarlo puede ayudarnos a no tomárnoslo tan personal.
  2. Poner límites suaves pero firmes: A veces basta con un “Ahora mismo no necesito consejos, sólo que me escuches.” “Te agradezco de verdad la intención, pero lo que necesito ahora es… ” No sé a los demás, pero a mí esto, cuando me están invalidando, es como intentar abrir un abrefácil con las manos mojadas, me resulta imposible, prefiero apartarme en el momento y hablarlo después.
  3. Rodearte de personas que no te invaliden: No tienes que explicar siempre tu tristeza o justificar tu ansiedad. Mereces espacios donde puedas sentir sin defenderte. Eso no quiere decir que huyas de todos los que usen estas frases, sólo que te asegures de pasar algún tiempo con personas a las que no tengas que “educar” para que te den lo que necesitas. (En la comunidad de Ovejas Negras siempre habrá alguien dispuesto a escucharte y validarte)
  4. Hablarlo después, si te apetece: Puedes aprovechar, cuando haya pasado la tormenta, para explicar que esa frase, aunque bienintencionada, te hizo sentir incomprendida. Lo ideal es que todo el mundo lo supiera, pero la realidad es que las personas que más nos quieren no tienen por qué tener todas las herramientas, pero si te quieren bien estarán encantados de saber qué hacer cuando vuelvas a necesitarlos.

En El Otro Rebaño creemos que sentir no es un lujo, es una necesidad. Y que el primer paso para sanar no es dejar de sentir, sino dejar de esconder lo que sentimos. Si te han dicho alguna vez “Anímate” cuando lo único que necesitabas era un abrazo, aquí tienes tu lugar. Y si necesitas ayuda con este trabajo no dudes en contactarnos y consultar lo que necesites.


¡Comparte este post si alguna vez te han soltado una de estas frases y te ha dejado peor que antes! O coméntanos cuál es la frase “con buen marketing y mal contenido” que más te ha marcado.

Oveja Negra Fundadora
Oveja Negra Fundadora

Psicóloga, ilustradora y soñadora convencida de que una vida sin patrones tóxicos es posible.

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