Recursos vs. Terapia: Colorear no es una terapia

Desde hace unos años, el crecimiento personal y el bienestar emocional han pasado de ser temas de nicho a estar en todas partes. Y claro, con esta ola de interés han surgido un sinfín de métodos, técnicas y fórmulas mágicas que prometen solucionar problemas complejos con rapidez.

A ver, que no estoy aquí para decir que todo es un engaño (aunque algunas cosas huelen a humo desde lejos), pero sí para hacer una distinción clave: un recurso no es una terapia.

Cuando todo lleva el apellido “terapia”…

Parece que hoy en día, si una actividad te hace sentir mínimamente mejor, ya es “terapia”. Así nacieron términos como musicoterapia, arteterapia (a día de hoy se está desarrollando como una terapia más compleja, pero se sigue usando cuando lo que ofrecen es sólo un recurso artísico), bañoterapia… y, quién sabe, igual pronto vemos “chocolate-terapia” (que, sinceramente, no me opondría a probar pero por experiencia os digo que no resuelve mucho a largo plazo salvo que tu objetivo sea rellenar la ropa).

Y ojo, que no discuto que darse un baño es relajante o que la música y el arte tienen efectos positivos en nuestras emociones. Pero el problema viene cuando confundimos estos recursos con procesos terapéuticos reales. No es lo mismo hacer un dibujo porque te relaja que utilizar técnicas de arteterapia aplicadas por un profesional con un objetivo claro y un seguimiento adecuado.

El peligro está en creer que pintar mandalas te sacará de una depresión, que escribir en un diario te hará superar un trauma, o que visualizar pensamientos positivos bastará para regular emociones intensas. Spoiler: no funciona así.

El problema de las soluciones rápidas

Aquí es donde la cosa se complica. Cuando un recurso se vende como una “cura” en sí misma, pueden pasar dos cosas preocupantes:

⚠️ Retrasar la búsqueda de ayuda profesional: Si crees que con afirmaciones motivacionales y una vela aromática vas a sanar heridas profundas, quizás termines postergando el apoyo que realmente necesitas, permitiendo que el problema se haga más grande con el tiempo.

⚠️ Aumentar la frustración: Si después de semanas de retiros, bibliotecas completas de autoayuda y baños de lavanda sigues sintiéndote igual, es fácil caer en la trampa de pensar que “el problema eres tú” y no que simplemente ese recurso no era suficiente para lo que necesitas trabajar. Esto puede llevar a una sensación de fracaso y desmotivación, cuando en realidad solo significa que se necesita un enfoque distinto o más profundo.

No todo lo alternativo es malo, pero…

Esto no va de despreciar cualquier método que no venga de la psicología tradicional. Hay enfoques complementarios maravillosos y personas sin formación reglada que pueden aportar muchísimo. El problema viene cuando se ignora el peso del conocimiento profesional y se vende cualquier cosa como una terapia infalible, sin advertir sus límites o posibles riesgos.

Cómo evitar caer en la trampa

Antes de lanzarte de cabeza a la última tendencia en bienestar emocional, ten en cuenta lo siguiente:

Hazte preguntas antes de probar algo nuevo: ¿Cuánto tiempo, dinero y esfuerzo implica? ¿Qué resultados promete? ¿Quién lo recomienda y qué experiencia tiene? ¿Se basa en evidencia o en experiencias personales sin respaldo profesional?

No veas el fracaso como un retroceso, sino como información: Si algo no funciona para ti, no significa que estés fallando o que “no lo hayas intentado lo suficiente”. Simplemente puede que ese método no fuera el adecuado para tu situación, y eso es una pista valiosa sobre lo que debes cambiar o reforzar. (Pero no confundas esto con las dificiultades normales que surgen en la terapia, a veces al llegar a un tema complicado aparecen resistencias a tratar algún tema difícil, es normal, y hay que insistir para poder superarlo, es parte del proceso sanador)

Invierte en lo que realmente te ayude: A veces sanar requiere tiempo, dinero y valentía emocional, porque enfrentar traumas profundos no es un paseo por el campo. Y sí, cuidar la salud mental es un privilegio que no siempre es accesible para todos, pero dentro de tus posibilidades, merece la pena priorizarlo.

En resumen…

💡 Un recurso no es una terapia, es solo una herramienta de apoyo. No confundas algo que te ayuda a relajarte con un proceso de sanación profundo.

🎓 Más formación no siempre significa mejor servicio. No te dejes impresionar por títulos rimbombantes o cursos exprés, tampoco la cantidad de seguidores es un índice fiable. Infórmate bien sobre la preparación de quien te ofrece ayuda.

🔄 Aprender de los errores es clave. Si algo no te funcionó, no significa que tú seas el problema. Analiza lo que puedes cambiar y sigue adelante con otra estrategia. Hasta de las malas aportaciones se pueden aprender cosas, aunque sólo sea ir aprendiendo por donde no debes ir.

💪Y sobre todo, NO TE RINDAS. La salud mental no se alcanza con fórmulas mágicas ni con un solo paso. Es un camino con baches, desvíos y momentos difíciles, pero cada esfuerzo cuenta. Si sientes que no puedes solo, busca ayuda.

🌿 Mereces estar bien. 🌿

Oveja Negra Fundadora
Oveja Negra Fundadora

Psicóloga, ilustradora y soñadora convencida de que una vida sin patrones tóxicos es posible.

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